Para que tengas las mejores vistas… de ti mismo.

VIAJA A TU SELVA INTERIOR Y EXPERIMENTATE A TI CON ESTA MARAVILLOSA HERRAMIENTA DEL AYAHUASCA

Una experiencia única, profunda e inolvidable en el Amazonas colombiano (Mocoa, Putumayo).

Un viaje al encuentro con nosotros mismos

Viajaremos físicamente a la selva, pero interiormente al núcleo de nosotros mismos. Entraremos en la selva, pero estaremos accediendo a la propia naturaleza salvaje.

EN ESTE VIAJE AL ENCUENTRO CON NOSOTROS MISMOS, PROFUNDIZAREMOS EN EL PROCESO DE EVOLUCIÓN INTERIOR QUE HACE POSIBLE LA TRANSFORMACIÓN DEL INDIVIDUO.

¿TE ATREVES A PROFUNDIZAR?
La superficialidad nos ha acompañado durante muchos años, la hemos usado para mantenernos aislados de los demás, de nuestro dolor, de nuestro miedo a cambiar y a que las cosas cambien fuera de nuestro control. En este viaje de profundización a la selva Colombiana nos regeneraremos, limpiaremos y crearemos espacios nuevos para lo que llega, es momento de soltar para avanzar, de transformar. De identificar y dejar ir todo aquello que no te hace feliz.En este viaje al sur de Colombia tendremos la posibilidad de adentrarnos en la selva (pulmón del planeta)  y sentir el vinculo con la naturaleza salvaje y las plantas milenarias.

ES UN VIAJE SIN RETORNO, PORQUE NUNCA REGRESAMOS IGUAL QUE CUANDO NOS FUIMOS. De ida llevamos maletas cargadas de ilusión, fantasías, expectativas y sobre todo de muchas cosas del pasado. De regreso traemos las medicinas de la selva instaladas en el cuerpo y una energía transformadora en cada una de nuestras células. Esta experiencia es única e irrepetible, te invita a meditar sobre tu salud, tu lugar en el mundo, tu circunstancia vital y en cómo te gustaría verla evolucionar. Cada persona encuentra su momento y su oportunidad de superarse cuando da el salto, no cuando ya está preparada para darlo, sino una vez que se toma la decisión, entonces el proceso mismo hace que la preparación suceda naturalmente.

El punto de encuentro en Mocoa es el EPICENTRO DE MOCOA, que es propiedad de los integrantes de Ayahuasca Internacional. Es un lugar enclavado en la selva, pero al que se puede llegar en taxi a solo 10 minutos de Mocoa o a 20 minutos de Villa Garzón (donde está el aeropuerto). En este epicentro hay habitaciones con baño privado para 4 personas por habitación. Este epicentro está al lado del río Rumiyaco, y también pasa un pequeño pero caudaloso río por el medio del hostal. Se accede a las habitaciones que están rodeadas de árboles, cruzando un puente de madera. En el terreno selvático de casi 2 hectáreas de este epicentro, hay muchos lugares para descansar, cocinar ayahuasca, reunirnos a cantar, hamacas para dormir, pista de tenis y una maloca para realizar las sesiones de ayahuasca, hacer fuego, etc. Hay wifi, teléfono, lavandería y servicio de taxi 24 horas.

EN EL PERÍODO DE 12 DÍAS DE CADA MES  VAN GRUPOS ORGANIZADOS AL EPICENTRO, EL LUGAR ESTÁ RESERVADO AL 100 % PARA DICHO GRUPO. NO SE PUEDE ASISTIR AL EPICENTRO EN ESAS FECHAS SI NO ERES PARTICIPANTE DEL GRUPO, PERO SÍ PUEDES IR AL EPICENTRO UNOS DIAS ANTES O DESPUÉS DE LAS FECHAS EN LAS QUE VA EL GRUPO.

PUEDES PARTICIPAR GRATUITAMENTE EN LAS REUNIONES PREVIAS QUE REALIZAREMOS PARA INFORMAR A LOS INTERESADOS. ALLÍ CONOCERÁS PERSONAS QUE YA HAN PARTICIPADO Y TE PODRÁN RELATAR SUS EXPERIENCIAS. 

…UN VIAJE AL ENCUENTRO CON UNO MISMO…

Mocoa, Putumayo

¿QUÉ OPINAN LOS PARTICIPANTES SOBRE ESTA EXPERIENCIA?

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«La segunda noche tuve una experiencia muy potente, de mí salió un grito primal que venía de una profundidades insondables de mi alma y que llevaba incrustado allí mucho tiempo, fue como abrir un canal para que saliese toda la mierda que había allí guardada, toda esa rabia contenida, era curioso que después no me dolía la garganta a pesar de ser el grito más potente que había dado en mi vida y es que ese grito no era forzado, era necesario y sanador ese grito y ni yo mismo reconocí mi voz dándolo. En esa experiencia comprendí también todas esas cosas que había dentro de mí y que no eran mías sino de mis padres, de amigos, de la sociedad y que obstaculizaban mi verdadera naturaleza libre, había dentro de mí una selva virgen por explorar: mi Ser».
Sergio Sanz Navarro
«Hay algo que ronda mi cabeza desde hace días, algo que no entiendo pero que es perfecto no entender. Y es, ¿cómo he llegado a disfrutar tanto de esta experiencia? ¿Cómo entender? que una planta de otro continente, cocinada allí en una receta milenaria, llego a mí y con ella un cambio total en mi vida. Pasar de ser una mente que veía un mundo donde todo se puede cuantificar y calcular, a tener la certeza de que todo aquello cuantificable es un porcentaje mínimo, en comparación con aquello que lo organiza y coloca para que pueda ser observado. Hay quien lo llama Dios, hay quien lo denominaría magia o hasta energía universal. Sea lo que sea, es algo que sé que está aquí, lo sé porque lo he sentido, y ese es el milagro COMENZAR A SENTIR».
Cristian Alcalá Gil